Blog personal de un tarracofermense

Buscar este blog

jueves, 11 de enero de 2018

Historias en_torno el Rey Baltasar.








No sabría decirles porqué “elegí” a Baltasar como rey favorito para materializar mis sueños de niño y de no tan niño en aquellas noches mágicas. De hecho, a medida que pienso en ello por mucho que escudriñe en mi memoria no doy con el factor decisional para convertirme en lo que aún soy, un auténtico seguidor.


Meditando en eso de elegir, y sabiéndome algo indeciso, pienso que tal vez por algo que ocurre en la vida tomas una decisión, y con esa acción inicial o incipiente, luego no haces más que ser consecuente y seguir fiel a ello. En el caso que nos ocupa, esa consecuencia se ha ido materializando en la redacción de cartas personalizadas a Baltasar, en gritar su nombre con el con esmero cuando ese Rey Mago salía en su carroza o defenderlo a capa y espada frente a los que preferían a Melchor o Gaspar como reyes favoritos.


Lo que sí recuerdo es un par de historias o argumentos que siempre han reforzado mi decisión “baltasariana”, historias que me han hecho sentir mas orgulloso cómo niño, incluso como no tan nño o como hombre merecedor de la magia y la ilusión.


La primera tiene que ver con el color de su piel, el color de su piel y las primeras nociones que tuve de niño sobre otras razas humanas y con ello el reprobable fenómeno del racismo. Por aquella época de mi infancia, se podía ver en televisión la serie “Raíces” sobre la historia de la esclavitud personalizada en el gambiano de etnia mandinga “Kunta Kinte”.  Yo sin estar al corriente de la serie, recuerdo que me preguntaba si yo sería racista y un cruel tratante de esclavos; recuerdo entonces que mi predilección por el rey del turbante, me aseguraba de alguna manera que no podía tener esa actitud contraria frente a los hombres de color (y de otras razas), es como si de alguna forma mi afición por el rey negro fuera una disposición favorable a no ser racista. Eso no solo me tranquilizaba, sino que me mantenía contento por mantener esa buena disposición. 


Otro factor de decisión que en un principio podría menoscabar mi fidelidad hacia ese Rey, era y como niño reconozco que me podía tener un poco mosca, …era saber si Baltasar era el Mago más esplendido en regalos, el más rico, el de mayor poder para conseguir lo que tantos y tantos y tantos niños y niñas podían pedir en sus cartas. Corría el bulo entre los niños que como Melchor traía el oro como presente al niño Jesús, eso era la prueba de que era el más rico, eso y que tampoco sabía bien bien cuál podría ser la “cotización” del incienso y sobre todo la de Mirra (que portaba mi Rey) hacía que cuestionara el poder material que antes mencionaba. Pero afortunadamente resolví en mi interior aquella duda; a medida que crecía y conocía cosas de nuestro mundo, oí hablar del Petróleo y de su apelativo de “oro negro”, por una asociación fortuita de ideas intuí que, si el crudo es negro, seguro que tenía que ver con la riqueza y magnanimidad del protagonista de este post. También había oído hablar de aquello de la crisis del petróleo, pero por aquella época tampoco valoré apenas esa cuestión.
 

Esos pequeños grandes argumentos fueron importantes para mí, incluso también les comento que, si en alguna cabalgata me asaltaba alguna duda, comprobar (porque lo comprobaba) que su carroza aparecía en tercer lugar era prueba fehaciente que si siempre ocurría así, era que los organizadores reales dejaban lo mejor de lo mejor para el final. 

...y como siempre éste año también, mi querido Rey se ha portado excelentemente bien.






jueves, 28 de diciembre de 2017

Dormir con antifaz.






¡Buenas Noches!


Desde hace una temporada y sin gato, vengo durmiendo con antifaz en mi rostro. Todo comenzó motivado por que la inquilina que se acuesta conmigo, desde siempre tiene "instalada" en su lado de la cama su sección de lectura y luz, luz que aparte de alumbrar el libro objeto de su habitual afición, invade mi "espacio lumínico" con el correspondiente haz que dificulta mi merecido descanso.

Sí, personalmente la luz me dificulta el sueño en todas sus fases, no así el pinganillo que cuelga y cuando quiere se descuelga de mi oreja y mientras está en mi pabellón viene acompañándome con el programa de radio de turno hasta que Morfeo cumple su misión de abrazarme.

Cuando vi a Audrey en "Desayuno con ..." durmiendo con este artilugio pensé que lo hacía por un gesto de sofisticación, de necesidad tras una alocada noche de juerga, o para asegurarse un despertar sin ninguna interferencia... De hecho, en mi anterior casa familiar, mi madre (Hola Mami) es una habitual usuaria del antifaz, sin abordar la cuestión con ella siempre he pensado que lo hace por el efecto de aislamiento que ya por experiencia, les digo que provoca el antifaz.

Y sí, dormir con antifaz, provoca un efecto de aislamiento del todo recomendable para la práctica del sueño, yo ya no me preocupo de luces encendidas, lecturas noctámbulas de mi pareja o persianas "herméticamente bajadas", incluso me puedo olvidar de cerrar mis propias pestañas para dormir ... La verdad es que estoy satisfecho con este hábito. También he pensado en el efecto psicológico que provoca el ponerse este artilugio, pues a veces funciona como un perfecto somnífero, el tacto suave y sedoso que la pieza provoca en la parte superior de mi hermosa cara es agradable y acaricia de alguna forma mi sueño. Puede y lo he pensado, que exista un peligro de dependencia, no sufran, en alguna ocasión de olvido o descuido también he podido dormir.
Se pueden encontrar de todas formas y colores, además son portátiles: caben en un bolsillo, neceser, o bolsa de viaje sin ocupar espacio. El otro día, por motivos  navideños, tenía una comida en la zona político-familiar (ya me entienden) y  pude llevarme el objeto discretamente por si acaso hubiera conflicto de intereses a fin de buscar refugio en una zona neutral por aquello de la siesta y digestión...

Ahora uso un antifaz de esos que proporcionan las simpáticas azafatas de la Renfe cuando realizas un viaje "transkilométrico" me va bien, aunque  con el uso y disfrute que le doy está algo gastado. Anduve el otro día buscando uno de repuesto pero no lo hallé; en alguna tienda había, pero estaban precintados y no los podía probar para experimentar el efecto "suavidad" que antes comentaba. Sí, si estas cosas se han de probar, yo y mi mujer antes de tomar decisiones de compra de sofás o camas, realizamos la prueba del estiramiento en el mueble (no mucho rato) para cercioramos de que su efectividad.

Sigo buscando, pensé incluso en esas típicas tiendas de la cadena "sex-sop" (me parece que se llama así) por aquello de los juegos nocturnos, incluso me imaginé aquello de la "gallinita ciega y si das tres vueltas me encontrarás" ... pero si quiero encontrar gatos, gallinas o pareja de baile en mi cama, les aseguro que cual Guerrero Del ...que las encuentro con antifaz o sin.

PD. Puede que sospechen que al rimo que llevo de escritura, ésta sea mi última entrada del año, lo más probable es que así sea; aprovecho para felicitarles las fiestas y expresar mis mejores deseos a todos para el año 2018.


---

jueves, 6 de julio de 2017

Astronautos y Pediatros.















El otro día manteníamos un pequeño debate sobre la masculinidad o feminidad de las palabras. El tema se centraba en las profesiones. Y entre los debatientes se sostenía la idea de que se debería renombrar revisando el género más adecuado, en beneficio de la igualdad entre los hombres y las mujeres.


Yo entiendo, o al menos a mí me lo parece, que el debate puede resultar cansino y no sé decirles si una reforma en el género de muchas palabras de nuestro Diccionario de La Real y Académica Lengua puede ser útil en beneficio de la igualdad … bla, bla, bla. Sinceramente no creo que la igualdad entre mujeres y varones venga condicionada por una revisión del lenguaje. 


Todo comenzó por lo de Juez y Jueza … a lo que yo defendía (aunque igual me equivoco), que la palabra juez “carece” de género y es tan apta para ellas como para ellos.Si llamamos Jueza al la señora Juez ¿ porqué no Juezo al señor Juez?

Mi contrincante en el debate me comentó que el colectivo de “Azafatos de Vuelo”, luchó de lo suyo en su tiempo para incorporar el término masculino ya que solo existía el de “Azafata” (y éste necesitaba una variación para el género) Puede que algunos casos excepcionales esa corrección resulte plausible.

Mi idea, es que se está llevando demasiado “las ascuas al sardino”; no creo que se deba hacer una revisión completa del diccionario por el mero hecho que una palabra acabe en a A en O (por poner esos casos) - y con ello revisar su grafía para no confundir el género con el sexo. Yo diría que las reglas gramaticales son una cosa y la igualdad de hombres y mujeres otra...

Le decía al colega que entendía lo de “azafato” pero no consideraba imprescindible lo de “jueza” ya que pienso que algunas palabras, si se profundiza en ellas y no solo se leen, si no que se escuchan con atención, tienen una sonoridad que no da lugar a confusión de género; pongo como ejemplo: Pediatra, Astronauta, Periodista… Es decir, que me parecería absurdo reinventar aquello de Pediatro o Austronauto.

Para ejemplos los que quieran, para debates pues tantos como lenguas, palabras géneros y sexos ¿Ocurre esta controversia en el mundo anglosajón u otros espacios lingüísticos con menos riqueza de géneros semánticos que el castellano?

Si quieren profundizar en la materia y si les gusta la controversia del lenguaje, el género, la morfología y el sexo piensen … en eso, la polla y el coño (con perdón), pero no piensen demasiado no les vaya a coger un calentón. 


---